¿Malos jefes?

Blog blog banner kesia2
“No podemos, ni tenemos el derecho de juzgar realidades que nunca han estado en nuestros zapatos.”

A diario simulamos comprender lo que un jefe mal humorado ha intentado delegarnos en medio de murmullos y quejas, hemos sonreído desde el día que comenzamos a trabajar frente a un superior que parece no tener ningún buen día, “quizás despertó de mal humor” nos repetimos cada mañana para hacer menguar el sin sabor que nos dejan las malas acciones  o comentarios negativos que recibimos constantemente por esa persona que sin entender cómo con un carácter que no calificamos idóneo  llegó a estar liderando sobre  un departamento en nuestra oficina. Naturalmente en todo lo que hacemos día a día nos resulta más fácil destacar los aspectos negativos y excusar como error ajeno las fallas en lo que debería recaer también sobre nosotros; todos tenemos la capacidad y derecho natural de hablar sobre lo que experimentamos en nuestra realidad, sin embargo nos atribuimos el derecho de opinar y peor aún juzgar lo que no hemos tenido la bendición o desdicha de vivir, ¿Cuántas veces hemos terminado el día con alguien de nuestra confianza profiriendo injurias, descalificaciones y señalamientos contra nuestros jefes?

No pretendo excluir o justifica aquellas personas que llegan al poder administrativo  y pretenden tener poder absoluto sobre la vida de sus subordinados, estoy consciente de que la inexperiencia e incapacidad a veces se posicionan en una silla de jefatura, sin embargo no es momento para realizar una catarsis emocional de las malas experiencias vividas anteriormente, sino más bien ahondar en las fallas que como empleados tenemos conscientes o inconscientemente con nuestros superiores; pasamos más de 8 horas al día ligados con extraños que con el tiempo se convierten en parte fundamental para la supervivencia de una organización y es urgente aprender a relacionarnos con más empatía no solo con nuestros homólogos en rango profesional sino también con aquellos a los que al final de día o mes debemos rendir reporte de nuestras acciones.

Día a día señalamos una decisión equivoca de nuestro superior como si ese fuese la delegación principal de nuestro cargo en la empresa; retomemos una ley de vida fundamental, no podemos ni tenemos el derecho de juzgar realidades que  nunca han estado en nuestros zapatos. Delegar es un arte lleno de responsabilidad. Todo gran puesto conlleva una gran presión emocional que no todos estamos preparados o dispuestos a sobrellevar. Despertar cada mañana sabiendo que bajo tu intelecto y tus ordenes esta la obligación de conseguir la cantidad precisa para pagar el trabajo de quizá 15,25 o 100 empleados a los cuales, para ser sinceros no les interesa como se hará pero si saber que en su cuenta encontrarán una cantidad específica al finalizar el mes. El regresar a nuestros hogares mientras somos empleados bajo la dirección de un tercero nos permite poder disfrutar a plenitud el tiempo con nuestra familia, compartir con nuestros amigos o simplemente salir de un cubículo sabiendo que el trabajo del día terminó, porque ya no te compete nada más fuera de esas cuatro paredes; un jefe sale de su oficina sabiendo cada problema interno de la institución que lo más probable es que el 95% de los empleados desconoce, quizá ninguno se imagina que ese jefe que no sonríe como mucha frecuencia ha hecho lo imposible por no realizar ese recorte de personal que las finanzas de la empresa están necesitando, un jefe duerme planeando una agenda completa para el día siguiente cargando sobre sus hombros el éxito o fracaso de una idea o peor aún de una empresa.

Practiquemos a diario el don de la paciencia, intentar al menos no criticar la aparente falta e carisma de nuestro empleador, evitar levantar el dedo para juzgar es el primer paso para que no se levanten dedos a juzgarnos. No sabemos si los giros de la vida nos sentaran a cada uno de nosotros en la jefatura de un departamento, no sabemos si tenemos emocionalmente la capacidad de convivir con la presión diaria, por lo que lo mejor que podemos hacer en el presente es sembrar empatía con nuestros jefes muchos más cuando no tenemos la remota idea de lo que esa palabra conlleva. No esperemos a colocarnos bajo presión para intentar comprender la presión ajena, en eso consiste no solo la convivencia dentro de una empresa, en eso consiste la vida.

 

 ESCRITO POR:

 KESIA MUÑOZ  

"El éxito en la vida consiste en mejorar la existencia de alguien más, aún sea en el anonimato". Diseñadora gráfica, apasionada por la fotografía y el conocimiento diario nazarena El Salvador; futura generadora de empleo a nivel nacional.

 


Blogger JOVEN360

JOVEN360 El Salvador


 

Comentarios

0

Galería

Ver más

Te podría interesar

Search, el headhunter, celebra 20 años en el mercado del ...

La empresa líder, experta en la búsqueda del mejor talento a nivel regional, SEARCH, cumple 20 años de estar presente en el mercado laboral, impactando la vida de muchas empresas y profesionales


Seamos autores de nuestro país

Supongo que al igual que yo, día a día vas por la vida preguntándote: ¿Adónde voy a estar en 10 años? ¿Ya voy a estar graduado? ¿En qué empresa voy a estar desarrollándome profesionalmente? ¿Seguiré en este país?


¿cómo descubrir tu esencia de oro?

A pesar de las diferencias de raza, sexo, edad y religión, pareciera que todos conocemos la famosa regla de oro "Trata a los demás como quieres que te traten”.


Tags más populares