OTRO INTENTO FALLIDO

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He emprendido hace unos meses un viaje profesional pero sobre todo emocional; como en todo nuevo proyecto que me propongo comencé con el mejor de los entusiasmos, con buena actitud, teniendo la certeza de que ganaría.

 “Yo siempre gano” fue mi pensamiento constante, ese era mi principal motor, estaba tan equivocada y así con una idea errónea comenzó mi viaje. Un día desperté con la necesidad de explorar el mundo laboral, deseaba realizarme personalmente, era el momento de conseguir mi primer empleo; sería interminable contar cada experiencia fallida desde junio del presente año, cada una de ellas de una manera diferente: “te llamamos nosotros”, “si pero no es lo que buscábamos”, “necesitamos a alguien con conocimientos más básicos”, “quizás en otro proyecto” o en algún caso ni siquiera recibía respuesta pero hay un NO que colma la paciencia, hay un no que te hace dudar de tus propias capacidades, que te hace dudar de haber tomado la decisión correcta.

Definitivamente llegó, dejar de intentar era una reacción sumamente natural, al final del día solo era una mujer joven deseando emprender algo por lo que me había estado preparando académicamente, no recuero que número de intento fue pero si recuerdo que lloré como niña al saber que no había sido seleccionada para el puesto, irracional e impulsivamente decidí darme por vencida, quizá fallar era sinónimo de desfallecer, quizás fallar era sinónimo de incapacidad, quizás fallar era sinónimo para dejar de intentar.

Conocía a tantas personas que sin ni siquiera buscarlo se habían posicionado profesionalmente, costándoles menos de un intento recibir la satisfacción que tengo la certeza había estado buscando desesperadamente, sobre todo por la cual había estado trabajando tan arduamente. Gracias a la vida por esas personas que te hacen entrar en razón de golpe, este blog no viene de mí, viene de alguien que me ama y cambió el ángulo de mi cámara a otra perspectiva. No me arrepiento de haber intentado tirar la toalla, era justo lo que necesitaba para decidir que esa no sería la opción.

Supe que eso sería así para siempre, es decir, siempre existirán personas con las cuales el tiempo parece acelerar y las oportunidades se presentan a  medida que ellos respiran, parece que la oportunidad laboral no la necesitaban tanto cómo yo, pero solo soy otro ser humano intentando juzgar la condición de alguien ajeno a mí; puedo tener muchas opiniones encontradas al respecto pero nunca tendré la solvencia para cuestionarle al destino con qué clase de selección presenta regalos a todos los que nos abordamos en este camino

Tengo 6 meses desde que  comenzó este viaje de buscar trabajo, sin ninguna exageración han sido 6 intentos fallidos, han sido 6 veces que me he sentido fracasada, han sido 6 veces que he caído y 6 veces que me he vuelto a levantar. El mes pasado asistí a una entrevista  con la mejor actitud, lo tomé como una realidad que se convertiría en mí día a día, planeando la ruta de llegada y retirada de mi universidad al trabajo, de mi casa al trabajo; ese salario sería mío, ese puesto sería mío, esa oportunidad era mía pero la verdad no estaba en lo que yo deseaba; ese mismo día al finalizar la tarde recibí un correo, al ver la dimensión y encontrar la frase: “contamos contigo para un próximo proyecto”, no terminé de leer, me alejé de mi celular y pensé: “otra vez, fallé”.

Después de haber llorado como si me hubiesen rechazado de todos los trabajos sobre la faz de la tierra, tomé el tiempo de leer completamente el correo en el cual habían rescatado cualidades y actitudes positivas de mi al momento de la entrevista, me estaba dando cuenta que yo misma las pasaba por alto, no eran inexistentes al menos no para mis empleadores, simplemente por más perfecta que pareciese esa oportunidad no era para mí, creo en las cosas dadas por la vida por haber sido concebido específicamente para una persona en esa ocasión y en los meses anteriores esa no había sido la oportunidad creada para mí.

Dado a mi declive emocional publiqué en una red social: “¿A qué número de intento se deja de intentar?” a lo que directamente sin anestesia mi hermana respondió: “Lo dejas de intentar hasta que lo logras”. Después de varias horas de estar cayendo en el pozo del fracaso una frase me hizo regresar de golpe a la realidad, hace unos meses lo había compartido con una comunidad de jóvenes intentado alcanzar sueños y ahora paraba mis pies para seguir avanzando: EL FRACASO ES UNA ILUSIÓN, solo fracasan los que lo dejan de intentar. Ahí estaba sintiéndome miserable por haber recibido “no” unas 6 veces,  las cuales son risibles en comparación a quien lo ha recibido por años.

Si en el próximo intento en el que incursione recibo una respuesta negativa estaré preparada para saber que no he fallado, estaré preparada para saber que simplemente no era la oportunidad creada , concebida y dada por la vida para mí. Si recibo otra respuesta negativa podré salir de la entrevista con la frente en alto sabiendo que lo intenté, sabiendo que tengo la capacidad de decir que entregué lo mejor de mí, me he preparado, saldré sabiendo que no era la persona creada para ese trabajo pero no soy alguien incapaz, no soy alguien no contratable, no soy alguien no ha fracasado porque lo he seguido intentando.


Blogger JOVEN360

Kesia Portillo

"El éxito en la vida consiste en mejorar la existencia de alguien más, aún sea en el anonimato". Diseñadora gráfica, apasionada por la fotografía y el conocimiento diario nazarena El Salvador; futura generadora de empleo a nivel nacional.


 

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