Una moneda, con dos caras y una denominación, no basta

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Uno de mis temas favoritos dentro de la comunicación es “marca personal” y no es un tema que debería interesarle solo a comunicadores o políticos, es un tema que debería ser estudiado y atractivo para todos los jóvenes.

Si analizamos una moneda de un dólar observaremos que por un lado está la estatua de la libertad, no en todas pero sí en la que analizo en estos momentos; y por el otro, Abraham Lincoln. Dos elementos en una misma moneda.

Marca personal no se refiere en sí a crearnos un logo, eslogan y tener que hacer una campaña para que nos conozcan, podría ayudar pero no es su esencia ni su objetivo. La marca personal, así como una moneda, está constituida por dos caras: la pública y la propia. La propia, la estatua de la libertad, es en la que sabemos de nosotros: quiénes somos, qué queremos y adónde vamos. En este sentido, la marca personal no está relacionada a una carrera, simplemente es conocernos. Podemos entonces citar a los filósofos griegos “Conócete a ti mismo”.

Por otro lado, está la imagen pública, sí, Abraham Lincoln; esta es la que ven los demás de nosotros. Es decir, lo que proyectamos, la huella psíquica que les queda a otros de nosotros. Pero al igual que la moneda, ambas caras siguen siendo una.

Entonces, el reto de la marca personal es ser como una moneda que no la identificamos por tener Abraham Lincoln o a Thomas Jefferson, solo sabemos que es una moneda. ¿Por qué es ese el reto de las marcas personales? Porque debe existir congruencia entre lo que proyectamos y lo que somos. Si la imagen que tenemos de nosotros no es la misma que otros ven en nosotros, estamos haciendo algo mal.

La marca personal, aparte de enseñarnos quienes somos, busca hacernos notar entre los otros. Porque un individuo es diferente a todos, el problema es que generalmente no sabemos quién somos, qué queremos, ni adónde vamos. Esta es la importancia de la marca personal. 

Pero, ¿en qué nos ayuda una buena marca personal? ¡En todo! Si queremos establecer una relación amorosa con una persona que dice ser sincera, pero nos cuenta secretos de otros, ¿es coherente? No. La imagen que tengamos de él/ella será tan mala que entorpecerá cualquier inicio de relación.

Pero vamos más allá. ¿Qué pasa si aplicamos a un trabajo argumentando que somos creativos pero nuestro curriculum es una hoja en blanco y negro, con fuente Time New Roman? No nos creerían.

Actualmente el mundo comercial cuenta con innumerables marcas que compiten entre sí por premios, consumidores, pero sobre todo por posicionamiento. Compiten por ser lo que decidimos cuando buscamos algo en cierta categoría y porque pensemos en ellos como ellos han planeado. Por ejemplo, que la única bebida que me hace feliz es Coca Cola o que para compartir en familia debo ir a Pizza Hut.

¿En qué se relaciona esto con nosotros individualmente? El mundo laboral también tiene infinidad de participantes, marcas personales que luchan por un puesto. Los consumidores de nuestras marcas, en este caso, son los empleadores que buscan ciertas características y de acuerdo a lo que proyectemos es por lo que nos elegirán o no.

Por esto, es de vital importancia la construcción de una marca personal que responda a nuestros gustos, nuestras peculiaridades y a nuestra habilidades. Depende de identificar nuestras características y objetivos para planear cómo alcanzarlos sabiendo quíenes somos.

Entonces, pensar en una moneda y sus dos caras no es complicado y saber que tenemos dos partes que nos componen tampoco lo es, cuando averigüemos qué somos y qué queremos que sepan de nosotros lo demás será más fácil: podremos trazar objetivos y nuestros canales de comunicación (redes sociales, blogs, etc) proyectarán el mismo mensaje.

Pero ser un dólar no es suficiente por eso existe la construcción de marca personal, saber de qué denominación somos es solo el inicio.

ESCRITO POR:

SANDRA CÁRCAMO


Blogger JOVEN360

JOVEN360 El Salvador


 

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