El decálogo de un voluntario

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Creanme o no, yo sí creo que somos más de lo que vemos.

Tenemos ese algo más que nos hace más humanos, que cambia paradigmas, vence esquemas, y crea impacto en los demás. Es ese algo que nos une y permite que nos abramos a realidades a las que no siempre estamos expuestos.

Voluntario viene de voluntad. Son esas personas que hacen cosas porque les nace, no porque las obligan. Toman con toda libertad sus decisiones. Viven porque aspiran alto, y no se conforman con lo que ya está establecido.

Una de mis primeras experiencias como voluntario fue alrededor de hace  dos años, con la Asociación Internacional de Estudiantes de Ciencias Económicas y Comerciales, mejor conocida como AIESEC. Esta organización nace en Europa después de la Segunda Guerra Mundial, y lo que buscaba en aquel tiempo, era volver a entablar relaciones entre los diferentes países del mundo, que habían dejado de comunicarse. Actualmente, dicha organización de jóvenes estudiantes, se encuentra presente en 126 países del mundo, y muchas universidades de nuestro país; busca el impacto social a través del desarrollo del liderazgo, y a través del intercambio cultural. AIESEC El Salvador me enseñó muchas cosas que inspiraron el siguiente decálogo de un buen voluntario. Fue una experiencia de autoconocimiento, y de autorrealización, que me ayudó a conocer personas de todos lados. Como bien diría el teórico Marshall McLuhan: ¡Era una aldea global!

Recientemente, otra de las experiencias que he podido tener como voluntario, ha sido ser parte del staff de El Mercadito, plataforma que nace para emprendedores salvadoreños, con el objetivo de incentivar el consumo local, que se realiza todos los finales de mes, y en diferentes localidades de San Salvador, para la accesibilidad del público. Dicha iniciativa, tiene un espíritu de comunidad tan envolvente, que desde el día uno, es como si conocieras a todas las personas de ahí. De verdad te sentís parte, de ese espíritu de cooperación, donde lo más relevante, es ganar/ganar con el talento salvadoreño.

El siguiente decálogo nace de estas experiencias y otras, como ser voluntario en actividades de mi universidad, o relacionadas al teatro.

1. El voluntario tiene compromiso

No solo con la causa, también consigo mismo. Aunque lluevan ranas o se acabe el mundo con un apocalipsis zombie, el voluntario es responsable porque cree fielmente en su aporte a la causa.

2. Es líder nato

Pero lo más importante, es que es un líder, que saca lo líder de los demás. No es autócrata, sino que demócrata. Sabe qué camino seguir para que se beneficie a todo el grupo, integrando las fortalezas de cada miembro

3. Es un mago del tiempo

Las 24 horas se vuelven 27. Los días de las semana se amplían a 9. Organiza su tiempo para poder realizar actividades de la universidad, el trabajo, y su rol como voluntario. Es tan creativo que hace que el tiempo le abunde.

4. Pro actividad

No espera que las cosas sucedan. Él hace que las cosas sucedan. Es activo y no reactivo. Desde mucho antes planifica el camino a tomar para cumplir sus objetivos planteados. Planifica, gestiona, ejecuta, y mide.

5. Pasión por la causa 

Se levanta todos los días pensando qué está haciendo por la causa, y se duerme  haciéndose la misma pregunta. La apoya con todo su ser, y la sustenta con sus ideales y su forma de ver el mundo.

6. Cooperación / Trabajo en equipo

No existen cambios sin intereses organizados. Por eso un voluntario es capaz de armar equipos interdisciplinarios, inclusive con personas que se acaban de conocer. Es enriquecedor ver un equipo de salvadoreños, guatemaltecos, colombianos, mexicanos, italianos, alemanes, unidos por una sola causa: cambiar el mundo.

7. Orientado a soluciones no problemas

Esta característica debería de ser no solo de voluntarios, sino que debería ser de todos. Un voluntario no ve obstáculos, ve oportunidades, tanto personales como de todo su equipo. Muchas veces nos enfrascamos tanto en el problema, que perdemos de vista que desde otra perspectiva, abordaje, o delimitación, los problemas tienen solución.

8. Impacto social

Ver grupos organizados en pro de ayudar a los demás, es trascendental. Están ahí y muchas veces no los vemos. Voluntarios en Siria, voluntarios en Ecuador, y especialmente voluntarios en El Salvador, son de aplaudir. Una vez escuché por ahí, que un voluntario impacta casi tres generaciones más. Esta persona verá el mundo diferente, y por ende, sus hijos lo verán diferente, y después sus nietos lo verán diferente. Son cambios a pequeña, mediana y gran escala.

9. Desinterés interesado

Este concepto me hizo reflexionar mucho. Un voluntario es desinteresado, ya que no busca un beneficio monetario o tan tangible, sino que, tiene un interés por hacer las cosas diferentes, tomando en cuenta el pasado, y así no repetir errores que se han vuelto a cometer.

10. Amor Humano

Un voluntario desarrolla competencias para amar y aceptar a los demás. Deja de lado cualquier etiqueta social que nos separa: raza, género, religión, orientación sexual, cómo me visto, cuánto gano, cuánto sé, a qué lugares voy o no voy, ideologías, entre cualquier otra etiqueta que se les ocurra. El voluntario deja atrás las prácticas de odio, recelo, resentimiento, que lo único que causan es más dolor. No se deja llevar por ideas retrógradas como ¨las cosas siempre han sido así, y así deben de seguir" o la idea errónea de atacar sólo por pensar diferente. Se rebelan pero con las causas que nos puedan dar bienestar y seguridad a todos. Buscan la justicia y la equidad. Se llenan de vibras positivas y de felicidad, para compartir con los demás.

Finalmente, quiero terminar con la siguiente y maravillosa idea: todos podemos ser voluntarios. Desde nuestra esquina de tierra, podemos hacer pequeñas grandes cosas. Hay muchísimas causas por las cuales luchar: la alfabetización, la reforestación ambiental, el maltrato animal, la pobreza, equidad de género, entre otras. Usted ponga la suya.

Lo importante de hacer un voluntariado es materializar nuestras ideas con nuestras intenciones, y volverlas  acciones concretas y organizadas, que sí las podemos ver.

Los voluntarios viven ese cambio. Porque todos tenemos un gran deber, tanto profesional como personal: ser cada día más humanos.

 

ESCRITO POR:

OTTO RIVERA

Estudiante de la vida, con especialización en Comunicaciones Integradas de Marketing. Creo fielmente que el arte y la comunicación pueden hacer la diferencia. Espero transformar mi entorno, un post a la vez.


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JOVEN360 El Salvador


 

Comentarios

1
  • User default
    MR
    Por: Anominimo hace 6 meses

    De acuerdo, buen decálogo! toca seguir generando la cadena de favores para involucrar los voluntarios que ya lo son y los que aun no lo descubren que todos podemos complementarnos con los aportes genuinos y desinteresados "interesados"

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