Soy nueva en la oficina y vivo sola en la capital

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Somos muchos los emigrantes dentro de nuestro país, a los que nos toca dejar nuestro pueblo y buscar oportunidades en la capital.

En un país tan pequeño y hermoso como el nuestro,  es difícil imaginar que tantos jóvenes cada año nos vemos obligados a dejar la casa de nuestros padres y mudarnos a San Salvador para  buscar oportunidades de estudio o entrar al mundo laboral.

Al principio la sola idea de no tener a nadie controlando lo que haces parece maravillosa, y hasta cierto punto lo es. La universidad se vive diferente. Luego, llegas a tener que decidir si descansar o visitar a la familia que extrañas. Las comodidades que tu hogar ofrece, no las encontraras viviendo solo. Pero en ese punto, no lo sientes tanto, estás viviendo con tus propias reglas.

La universidad avanza en tiempo acelerado, cuando menos piensas, estas a las puertas de tu último año universitario y necesitas independizarte, cada vez te gusta menos el tener que vivir pidiendo dinero a tus padres. Es en este momento cuando decides que puedes estudiar y trabajar al mismo tiempo. Al principio, solo analizas los beneficios que esto te traerá, entre ellos la experiencia laboral, los contactos y el dinero del que podrás disponer.

Esto te inspira cada vez más.  Pero, tú solo tienes una meta: que la familia que al igual que tú, ha tenido que hacer sacrificios, se sienta orgulloso al verte logrando tus metas, aquellas que te llevaron a mudarte a la gran ciudad.

Un día recibes la llamada que tanto has esperado, sí, te dieron el empleo. Sabes que a partir del día que pongas un pie en la oficina, tu vida deja de ser igual. Ahora ya no solo tienes responsabilidades de la universidad, ahora tienes que  ser organizado, poder adaptar tus horarios laborales con las clases que aun te faltan, y no hablemos de los trabajo, sobre todo, aquellos grupales. Poco a poco te das cuenta que en los cursos no ves rostros conocidos, los amigos con los que comenzaste la carrera, ahora colocan las clases como les conviene, ya no hacemos grupos para inscribir, la mayoría también ha entrado al mundo laboral.

El primer día llegas cargado de emociones, energías positivas y sobre todos ganas para aprender. Sueñas con que el tiempo te ayudará a crecer.

Pero sí, la vida ya no es fácil como la de algunos de tus amigos, ellos saben que al llegar a la casa encontrarán la cena lista, al siguiente día su lunch estará solo de llevarlo a la oficina; tu vida por el contrario, es diferente. Llegas, tienes que hacer tu despensa, preparar la cena y luego el almuerzo, nadie te meterá la ropa a lavar, ni arreglará la casa o tu habitación.

Te das cuenta que cada mañana tus compañeros de oficina cuentan todo lo que han hecho luego de trabajar, fueron al Gym, a correr, salieron con amigos a cenar, al cine, mil cosas más. Tú no logras comprender como es que a ellos les alcanza el tiempo, con suerte te recuerdas que tienes que respirar. Pero, cada 15 días recuerdas que el sacrificio vale la pena, tu cuenta te avisa que has recibido tu primer sueldo, ese con el que cumplirías mil sueños, pero solo te alcanza para 3 de ellos. Las cosas no serán sencillas en el primer año, y tú solo piensas en poder ayudar a tus padres, para que ellos no tengan que trabajar tanto.   

Cada vez es más complicado ir a visitar a tus padres, te toca negociar, una visita cada 15 o 22 días. Llegas a crisis existenciales.  Extrañas lo facil que era la vida en el pueblo. La  gentilidad que tienen tus vecinos de haya, aquí ni siquiera conoces el nombre de los que viven en la casa del frente. Pero te gusta lo que haces en el trabajo, sabes que el sacrifico que estás haciendo valdrá la pena. Y te reconforta, cuando tu madre cuenta orgullosa a sus amigas que su hija está en la agencia que ella quería y que está logrando sus sueños. No te importa tener que llegar a casa con el nivel de energías a cero, levantarte al siguiente día, ir a clases porque sabes que ¡ESTAS DONDE SOÑASTE ESTAR!

ESCRITO POR:

MAGALI ARDÓN

La pasión por las letras me llevó a conocer las comunicaciones, aun sigo eligiendo cual me gusta más. Mientras tanto, curso el 9° ciclo en la escuela de comunicaciones. Egresé del proyecto de la escuela de letras en el 2012. Las comunicaciones son la esencia del ser humano, y mi esencia se comprende en escribir y comunicarme.


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Comentarios

1
  • User default
    ana
    Por: Anominimo hace más de 2 años

    El tienpo abeses no alcansa pero con las ganas sales adelante

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